Un marinero italiano acabó ayer con la vida del capitán del buque en el que trabajaba, de su misma nacionalidad, después de asestarle una puñalada en el pecho. Los hechos ocurrieron frente a las costas de Fisterra poco después de las seis de la madrugada. A esa hora, Andrea della Rosa, como se llama el agresor, se dirigió al camarote del capitán del Paxi C , un buque portacontenedores que hacía la ruta entre Alejandría y Gijón, y allí clavó un cuchillo en el pecho a Mario Castaldi, de 53 años. El mando del buque tuvo tiempo de salir de la estancia y pedir auxilio, pero falleció a los pocos minutos. El agresor se encerró en las dependencias del capitán y amenazó con quitarse la vida si los otros tripulantes denunciaban lo ocurrido.
En el barco viajaban 17 personas, tres italianos, cuatro filipinos, un lituano, tres ucranianos y seis indonesios. La tripulación comunicó lo ocurrido al centro de Salvamento Marítimo de Fisterra, desde donde indicaron al primer oficial que pusiese rumbo a la ría de Corcubión. El buque fondeó a menos de una milla de Fisterra.
Los agentes de la Guardia Civil se desplazaron hasta el Paxi C a bordo de la lancha de Salvamento Salvamar Altair , pero no pudieron reducir al agresor, que permanecía encerrado en el camarote. Finalmente, acudieron a Fisterra dos dotaciones de los Grupos de Intervención Rápida de la Guardia Civil. En total, 18 agentes con pasamontañas y equipos especiales que subieron a bordo del Paxi C para reducir al agresor. Con ellos embarcaron dos forenses y agentes de la Policía Judicial para tratar de esclarecer lo ocurrido.
Poco tiempo a bordo
Los tripulantes no se explican qué pudo suceder entre el capitán y el tripulante, que llevaba tan solo 15 días embarcado en el Paxi C . Al parecer, el día anterior ambos habían estado viendo en la televisión un partido de fútbol juntos y nadie percibió ningún comportamiento anómalo.
El equipo especial de la Guardia Civil llegó a bordo del mercante italiano -con base en el puerto de Génova- poco después de las dos de la tarde. Los agentes subieron hasta el último piso del puente, donde tomaron posiciones.
Sin embargo, no fue necesaria su intervención. Poco antes de que llegasen a bordo, el presunto homicida había intentado cumplir su amenaza de quitarse la vida, produciéndose cortes en las muñecas y en el cuello con un cuchillo.
Los encargados de arrestarlo lograron cortar la hemorragia -el marinero había perdido mucha sangre- y trasladarlo en una camilla que una grúa izó hasta la cubierta de la Salvamar Altair . En tierra lo esperaba una ambulancia, que lo trasladó al hospital comarcal de Cee, mientras horas después un coche fúnebre se llevó el cuerpo del capitán.

















